La siguiente parada fue en el Puente Romano de Alcántara que consta de tres partes: el puente, el arco del triunfo y templete. Este puente es más corto que el de Mérida, sólo tiene 194 metros de longitud pero es más alto ya que tiene 72 metros de altura y es el río Tajo el que pasa por debajo. Los romanos eran muy listos ya que cuando alguien intentaba invadirles, destruían la parte media del puente para que no pasaran y así sólo tenían que reconstruir esa parte. Nos sentamos cerca del puente a hacer las actividades con nuestros compañeros de grupo. Al fondo se podía ver la presa que sirve para producir energía.
Después de comer fuimos a dar un paseo a los Barruecos donde estuvimos saltando entre las rocas y jugando a conquistar rocas, chicas contra chicos. ¡Y ganaron los chicos! Nos gustó mucho el tiempo libre que pasamos aquí porque hicimos cosas distintas.
En los Barruecos hay un museo llamado Vostell que no visitamos pero pudimos ver una de sus obras que es un coche empotrado contra una roca y que quiere representar la necesidad de que el hombre cuide la naturaleza dejándola en paz e intentando no arrasarla.
También había una cápsula del tiempo en la que según la leyenda todos los habitantes gritaron sus pensamientos y el artista quiere que se abra dentro de 5.000 años pero por ahora sólo han pasado 30 años.
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